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Fábula "Los dos pichones de halcón"


Las creencias irracionales o disfuncionales que tod@ tenemos en algún momento de nuestra vida y con las que evaluamos diferentes situaciones de nuestro día a día no nos ayudan a sentirnos mejor, ni a afrontar los problemas y dificultades de la vida, todo lo contrario:nos perturban y nos alteran emocionalmente, dando lugar a emociones disfuncionales y a conductas derrotistas y contraproducentes.

Estas creencias evaluativas irracionales son pensamientos distorsionados de la realidad que no nos ayudan a conseguir nuestra autonomía y felicidad: pensamientos automáticos de los que no somos conscientes, a menos que no nos detengamos a observarlos.

Así, según Albert Ellis, padre de la psicoterapia cognitivo-conductual y creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) , "No es lo que nos pasa lo que nos perturba, sino nuestras creencias irracionales al respecto" (1958).

En terapia ayudamos a las personas a que aprendan a identificar sus creencias irracionales ante determinadas situaciones y que son responsables de su alteración emocional para, una vez identificadas poderlas cambiar por otras más realistas, funcionales y prácticas. ¿Cómo? Trabajando y trabajando, practicando y practicando. Si somos capaces de cambiar nuestros pensamientos podremos sentir y actuar de una manera más adaptativa y funcional, lo que nos permitirá afrontar mejor y de una forma más eficaz las circunstancias difíciles que se nos presenten.

Pero el cambio no es mágico, ni fácil ni sencillo, como dijo Benjamin Franklin: "No hay ganancia sin dolor".

Pero si quieres por fin aprender a coger las riendas de tu vida, este es el camino, ¡te puedo ayudar!

Fábula "Los dos pichones de Halcón":

"El rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía. Desde el día de su llegada a Palacio, no se había movido de la rama en la que lo dejaron, hasta tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí.

El rey mandó llamar a curanderos y a sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave.

Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil encima de su rama. Entonces, hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en sus jardines.

- Traedme al autor de este milagro –dijo-.

En seguida, le llevaron hasta su presencia a un campesino.

-¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?

-No fue difícil, Alteza –explicó el hombre-.Sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y empezó a volar".

("Recopilaciones de Cuentos y Fábulas de Buda" - Sri Deva Fénix)

¿A qué esperas para cortar tu rama y coger las riendas de tu vida?


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