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Autoestima VS Autoaceptación incondicional


Mucho se ha escrito y hablado de la Autoestima, término al que nos referimos cuando nos evaluamos. Así, decimos que tenemos una alta autoestima cuando consideramos que tenemos unas cualidades o características personales determinadas buenas o positivas y pensamos que tenemos una baja autoestima cuando calificamos esas determinadas características personales como malas o negativas. En ambos casos realizamos una sobregeneralización, es decir, hacemos una valoración o desvaloración de la totalidad de nuestra persona en función sólo de unas determinadas cualidades o defectos personales. ¿Es esto justo? ¿Realmente podemos evaluar todo nuestro ser con lo complejo que es? ¿Acaso no está en constante transformación? ¿Cómo entonces podemos calificarlo si nuestro ser de hoy no es exactamente el mismo que era ayer, ni el que será mañana? La respuesta es que ¡NO podemos!

Por eso Albert Ellis, fundador de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), propone que toda persona tenga una aceptación incondicional de sí misma, con sus defectos y sus virtudes: "cada uno de nosotros hemos de considerarnos válidos por el hecho de estar vivos, ser personas y estar aquí, independientemente de que desarrollemos o no nuestras capacidades o estemos limitados en muchas de ellas por razones diversas (físicas o psicológicas)".

¿Qué significa en TREC Aceptarse Incondicionalmente?

  • Aceptar que somos seres humanos , imperfectos y falibles por naturaleza. Y que ¡No pasa nada! ¡El ser humano perfecto no existe!

  • Que no podemos tener una sola evaluación, pero sí evaluar diferentes partes de nosotros.

  • Cuando nos aceptamos incondicionalmente, pensamos mejor y evitamos la generalización.

  • Aceptarnos incondicionalmente está íntimamente ligado a un pensamiento flexible acerca de nosotros.

  • Cuando nos aceptamos incondicionalmente, nuestras emociones son adaptativas y nuestro comportamiento es constructivo.

  • Pensamos en nosotros como alguien que VALE la pena porque somos humanos, estamos vivos, somos únicos y estamos en constante cambio y mejora.

Asimilar la Aceptación Incondicional de uno mismo implica trabajar con ahínco, requiere fuerza y energía. No es fácil, pero ¡vale la pena!

¿Empezamos?

(Imagen sacada de animasalud.com)


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